Satán en chándal

Angelitos y aguaplast

fantasmagorías diversas

Editorial

Es la misma gente todo el tiempo la que nos tiene retenidos. Me he fijado. Hay uno que cojea un poco y otro que habla demasiado alto y tiene un deje con la r. Me fijo mucho y trato de ponerles apodo a todos para ayudar a la memoria. Hasta ahora no tenía a nadie para hablar y lógicamente no tenía oportunidad de compartir estos nombres. Pronto serás tú el que no tenga nadie para hablar y el que inventará nuevos nombres para nuestros carceleros. Será necesario que así lo hagas porque yo no voy a tener tiempo de enseñarte todo lo que me he inventado, y está bien que así sea. No quiero que empieces basandote en la locura de un hombre encerrado. Si tienes la suerte de salir antes, si tienes la suerte de salir pareciendote en algo a lo que eras cuando entraste en este lugar, entonces sería mejor que fuera como si nunca me hubieras conocido, sería mejor que si escoges una locura sea la propia locura la que te dibuje a ti y no yo a ella contigo.

Algo que rompa la recursión

Los pasillos se conectan entre sí a muchos más niveles de los que sería económico mencionar. La verdadera racionalización de este lugar tendría que ser otra cosa distinta de un mapa. Quizás un algoritmo fuera la solución. Quizás la idea correcta sería algo así como doblar a la izquierda o a la derecha según la paridad de las sucesivas letras del lugar a donde nos dirijamos. O quizás la idea fuera doblar a la izquierda o a la derecha y escoger puerta y ascensor en función de la cifra secreta mostrada en una tabla escogida por convenio pero deducible estudiando las propiedades del edificio durante el tiempo suficiente. Ni que decir tiene que soy dolorosamente consciente de que un algoritmo es también deudor de la idea de mapa. Como aquello de que si sólo tienes un martillo todo te parecen clavos. Si estás desorientado, todas las salvaciones se nos antojan como alguna clase de mapa.

Quizás la misma idea de algoritmo sea en sí misma ingenua y obsoleta, y tan inadecuada como la idea de mapa. Quizás lo que convenga sean nuevos métodos geodésicos y adivinatorios. Estar atento a alteraciones imperceptibles de la rugosidad de las paredes, o a la acumulación de electricidad estática en la moqueta. Instrumentos nuevos, tales como la balanza de torsión y el gravitómetro deben ser transportados con delicadeza en nuestro periplo, porque ahora se trata más de una proeza perceptiva que de una del razonamiento.

When they say repent

Por culpa de las mismas dicotomías nos pasamos la vida partiendo las cosas en dos, en cuatro, en ocho, tanto que hasta creemos que es lógico y natural andar por ahí cortando las cosas y no nos preguntamos por la oportunidad o no del corte, sino por su limpieza, por su trazo oblicuo o recto, por sus mil formas de odio que se concretan en flanco espalda lomo y paletilla. Pero nunca habrá un corte que nos deje ver la vaca entera. Siempre es el filo el que marca el camino cuando el daño ya está hecho. Y entonces decimos ingenuamente: Ves? no es una vaca, se trata de dos mitades de vaca que estaban pegadas de forma antinatural. Yo sólo he venido a restablecer el orden de las cosas. Tengo derecho.

El sentimiento religioso es una suerte de razonamiento atrofiado

Me siento bastante sólo y tengo frío en el hangar. No he venido con suficiente ropa de abrigo y no contaba con esta espera. Mientras ponen a punto la avioneta, para entrar en calor, me he puesto a jugar a frontón con uno de los mecánicos de por aquí. No nos entendemos, ni siquiera por signos, pero por lo visto sabe lo que es el frontón o él piensa que está jugando a algún otro juego que se le parece. A veces el juego se detiene y nos miramos. Seguramente, si compartieramos alguna clase de código, podríamos averiguar cuál es nuestra discrepancia,cuáles son las reglas, y entonces discutiríamos de forma interminable. Como ese no es el caso, simplemente volvemos a darle a la pelota. Usamos de pared el portón de atrás, una hoja de acero llena de remaches grandes como puños que hacen rebotes extraños.

Mi colección de melocotones

Estuve conversando el otro día con el perro de Pavlov. Se puso muy pesado y no paraba de insistirme al respecto de que yo era un tipo raro porque no notaba nada cuando sonaba la campanilla. Me argumentaba que era como un sentimiento. Que era prácticamente oir esa campanilla y sentir el hambre, que el que oyese esa campanilla y no le viniese inmediatamente a la memoria un buen plato de alubias con arroz es que no tenía corazón ni lo había tenido. Que era un amargado que no sabía disfrutar de la vida, y que estaba cuadriculado y soportaba ideas dogmáticas que no me dejaban fluir libremente surfeando la cresta de los impulsos naturales. Eso decía el perro.

Hikmetekin

A los que han chungao las cañerías.

Por qué habeis jodido las cañerías?

Tirasteis por el desagüe líquidos demasiado calientes o demasiado fríos, o demasiado ácidos, a sabiendas de lo que sufrían las juntas.

Por qué habeis jodido las cañerías?

En invierno, durante las heladas, no os preocupasteis de dejar corriendo un hilillo de agua, ni mucho menos bajasteis al patio con un secador de pelo para aplicar calor. Al parecer no era asunto vuestro, no os iba nada en el destino de las cañerías. Esperabais, quizás, que reventaran con el hielo.

Por qué habeis jodido las cañerías?

No habeis tenido ninguna clase de respeto y habeis embozado repetidamente las cañerías con compresas y bolsas de papel y alambres y hasta en una ocasión una percha y dos botas de agua. Qué os habeis creido?

Por qué habeis jodido las cañerías?

Con descaro tupís los desagües pero no siempre pasará lo mismo. Esta situación no es sostenible, muy a las claras se puede ver eso.

Llegará el día en que quizá las cosas cambien y no seais vosotros los que os deshaceis de las cosas y usais de forma desordenada los sistemas de abastecimiento y desagüe.

Quizás os deis cuenta de que ese día ha llegado porque os miraremos con calma y os cogeremos por la pechera y muy despacio os alzaremos del suelo repitiendo: por qué habeis jodido las cañerías?

Colección de belenes bizarros

San José devorando al niño Jesús, que llevaba pasamontañas. La virgen en proceso de dejar de serlo. Gracias a la mula, que resultó mulo. Los pastorcillos participan en una orgía caníbal. La castañera es coprófaga y la lavandera soldada. Y uno de los patos que nada en el estanque de papel de plata: es gay.

Horizonte de sucesos

Una vez llegados a este punto, en mitad del mar, el resto de cosas es relativo. Suceden cosas justo en el borde, o quizás mucho más allá del borde. Seguramente ascienden imperios y caen otros iguales. O son descubiertas nuevas maneras de angustiarse o de estar profundamente equivocado. A bordo del Nuestra Señora de Getxu se está a la misma distancia de todas las partes que en algún momento tuvieron alguna clase de importancia.

Equidistantes de cualquier lugar, convertidas por igual todas las opciones en inaccesibles, es difícil resistirse a la poderosa idea de que estamos en el centro del universo, cuando en realidad todo apunta a que hemos sido arrojados de él.

Breatharians

No somos tan libres ni de pensar lo que queramos. Si alguien dice blanco pensamos casi inmediatamente negro. Si alguien dice marco pensamos incomparable. Y así durante todo el día estamos a merced de lo que puedan decir otros idiotas distintos de nosotros mismos, respondiendo con holofrases no pensadas, que dispararán a su vez ingeniosas réplicas automáticas que dispararán procesos mentales que en sí mismos nada tienen que pueda escapar de la circularidad de ensaimada que todo lo abarca.

A medida que pasa el tiempo la cosa es peor. Si tienes la suerte o la desgracia de vivir veinte años más descubrirás hasta qué punto este reflejo condicionado es esclavizante. Poco tiempo de las horas del día quedará sin taponar por esta masa ingente de pensamientos automáticos, de ruido de fondo que impide, que paraliza, que detiene toda acción fuera de lo que sea corretear en la ruedita hamsteril.

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~ por purranki en mayo 1, 2006.

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