Que te digo que no y es que no

Si te digo que no es que no

La hora de la telenovela ha llegado

Editorial

Hay juegos en los que hay que acumular cartas y otros en los que hay que descartarse. Por eso no sé nunca si voy ganando o perdiendo. Pero es peor, porque no sé:

  • quiénes son los demás.
  • la última regla.
  • si me toca ya o no.
  • la palabra que tengo que decir, y si robar cartas es bueno o no.
  • en general, cómo se llaman las cartas, y para qué llamarlas si no se puede hablar de ellas.
  • si los demás estan pensando en mis cartas en vez de ir a lo suyo.
  • Topología tarada

    Hay osos en todas partes? NO.
    No hay osos en ningún lado? NO.
    Entonces hay dos sitios:

    * “el sitio donde hay algunos osos”

    * “el sitio donde no hay ningún oso”

    A estos dos sitios los llamaremos dentro y fuera según nos parezca. Si nos cambiamos de un sitio al otro, diremos que hemos salido o entrado. En ningún caso se puede llevar un oso de contrabando, o la falta de un oso de contrabando.

    Las buenas costumbres

    Yo dejo siempre el gas abierto de noche porque me gusta escuchar como silba el gas mientras me duermo.

    La celulitis es bella

    Igual que para salir del caos a veces me pasa que estoy tan perdido que acabo buscando las gafas cuando las llevo puestas o poniendome calcetines encima de los calcetines sin darme mucha cuenta. La solución al menos en lo que respecta a perder cosas pasa, como casi siempre, por la trivialidad más sonrojante: basta con comprarse uno de cada y dejarlo por todas partes.

    Por ejemplo, con lo que he dicho antes de las gafas, basta comprar mil pares y alfombrar con ellas el descansillo, el foyer, el cuarto de invitados, la sala de juntas, el cuarto de la plancha y el de la batidora.

    Se pueden poner en las paredes con unos clavos como los de nuestro señor jesucristo, así parecerán como a modo de colección de lepidópteros iguales. Una colección de mariposas que sólo tuviera un tipo de mariposa, porque al coleccionista en cuestión la mariposa esa le cae particularmente mal y a la vez le parece particularmente bonita. Esto no es una paradoja, porque pasa con demasiada frecuencia. No digas que es una paradoja solamente porque no te fijas lo bastante.

    Eso de antes que decía de odiar y echar de menos a partes compuestas es lo que lleva a la gente a coleccionar mariposas, me parece. Con esto ya tenemos un resultado parcial, aunque no es de esto de lo que venía queriendo hablar. Se me ha desviado el chorro.

    Lo que he dicho de las gafas deberá valer para otros elementos susceptibles de pérdida. Estos elementos cambian bastante según las personas. A mí se me pierde bastante el boli y acabo comprando otro. Como resulta que los bolígrafos no se desintegran en realidad, su masa está presente en algún lugar del orbital de probabilidad en que me muevo. He comprobado que los bolis perdidos aparecen por oleadas y en rebaños, en momentos que no me hacen falta, para desaparecer en grupos más pequeños, en direcciones distintas, y como temerosos de mis manos pelúas, en un comportamiento elusivo similar al de los bancos de peces.

    Oliver Sacks y la destrucción de la personalidad.

    Creemos estar formados por una sola cosa, un bloque, pero es mentira. Miramos a nuestras personas queridas y las vemos desaparecer lentamente. Una persona que ya no nos reconoce sigue siendo la misma persona? una persona que ha perdido de golpe la facultad de andar y ni siquiera recuerda haber andado nunca, o una persona a la que de golpe la propia pierna se le antoja una especie de animal extraño y enloquece de miedo cada vez que repara en su presencia, una persona así, sigue siendo la misma persona? La conciencia es una ilusión. Las lesiones cerebrales dejan al descubierto una verdad que nunca ha hecho demasiado por esconderse. Al igual que resulta inexplicable para tantos el triunfo de la imagen romántica del amor frente a la torpe realidad, a mí me resulta igualmente extraña la idea de un ser humano indivisible. Aplicando la mínima presión, trozos grandes y pequeños van desprendiendose a velocidades desiguales. El conjunto sigue funcionando sin conciencia de la propia mutilación, y la persona se convierte sin apreciarlo en la propia caricatura. Más y más trozos pueden extraerse sin que el individuo realmente repare en ello. El suelo se cubrirá de viruta y de serrín de lo que fuimos antes, los amigos nos mirarán alternativamente a uno y otro ojo con incredulidad, callará nuestra madre como antaño, todo porque estamos hechos de arenisca y desaparecemos en vida. Como siempre la patología evidencia la fisiología. Sin patología, se hace imposible la fisiología tal y como la veníamos conociendo. Al atado de memoria y condicionamientos, al constructo amalgamado de pensamientos fragmentarios, a eso llamamos persona. Y dónde está el yo? cómo puede algo cambiar tanto y seguir llamándose por el mismo nombre? la respuesta más sencilla nos lleva a decir que el yo nunca ha estado ahí, que es un embuste más. Y que todas las creencias acerca de la personalidad son filigranas del lenguaje. Wishful thinking, que le llaman.

    Todos los días pescao

    En este recalmón en el que nos venimos viendo, da bastante igual la dirección en la que sople el viento, porque nunca dura el tiempo suficiente. Siempre se calma todo antes de haber encaminado el rumbo. Junto al timón del Nuestra Señora de Getxu hay, como suele haber en todos los barcos, una rosa de los vientos. Hace tiempo que no la mira nadie.

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    ~ por purranki en mayo 7, 2006.

    5 comentarios to “Que te digo que no y es que no”

    1. Purranki, sigues en estado de gracias, en auténtica buena forma.
      Un saludo.

    2. Saludos, Majestad del Nuestra señora de Guetxo. Veo que el mascarón de proa sigue oteando horizontes de ballenas.
      Por mucho tiempo

    3. Por cierto: El link al feed de su blog no está bien. El de las simas profundas. Cámbielo hombre. Mi lector de rss necesita de sus contribuciones.

    4. No quiero ser pesada, pero algún virus se ha paseado por tu página, ¡¡¡¡¡es rosa y tiene corazoncitos!!!!!Yo no he sido, por los clavos.
      Besos,
      saldama

    5. He sido yo mismo. En algún momento lo vi clarísimo. Lo que necesitaba el vloj eran corazoncitos y rosa criminal.

      Ahora no me acuerdo por qué pensé eso, y como no me acuerdo no me atrevo a cambiarlo no vaya a ser que tuviera razón de verdad.

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