Certerismo incurable

•noviembre 3, 2006 • 4 comentarios

Certerismo permanente

Editorial

Tom Apostol dijo:

“Cada rama del conocimiento es un conjunto de ideas descritas por medio de palabras y símbolos, y no se pueden comprender estas ideas sin un conocimiento exacto de las palabras y símbolos que se utilizan.”

El que no esté de acuerdo, que lo lea una y otra vez hasta que lo entienda. No estamos para perder el tiempo. Pero reflexionemos:

Qué nos ha querido decir el apostol con estas palabras?

“El conocimiento inefable te lo puedes ir metiendo por el culo.”

Ignaz Phillipp Semmelweis

Una de las cosas que se pueden hacer para ahorrar tiempo es unificar prendas o conceptos epiteliales. Por ejemplo: muchas chicas nos ponemos falda y adicionalmente nos ponemos pantalón o mallas por debajo. Como concepto unificador se podría idear un constructo pantalofaldil, a no confundir con la caida en desgracia falda-pantalón. Como nombre comercial propongo “constructo pantalofaldil”, que es mucho mejor que falda-pantalón porque no tiene ese antipático guioncito en medio.

Otro constructo que me interesa es la camiseta de manga larga que falsamente se mescolanza con camisa informal de manga corta de tipo heavy-hawaiiano. Como nombre comercial propongo propongo el mismo, aunque tenga un guión ya hacia el final.

Y otro que puede tener bastante aceptación es las gafas de pasta con barba de tres días. Quizás requiera de modificación genética o de montura, y eso puede ser un inconveniente. Pero es un concepto bastante condenado al triunfo. Lo duro siempre vende. Como nombre de producto propongo el presente párrafo, a ser citado de forma inescapablemente literal, y consistiendo la abreviatura en el mismo párrafo, con las mismas palabras, gritando mucho más.

En cambio, conceptos como el chepabolso, la choliespingarda o el avionetanga seguramente no encontrarían aceptación entre el público, esa patulea de imbéciles responsables del encumbramiento de los infames helados de Häagen Datz. Precisamente por eso: por lo de los helados.

la planta joven del corte inglés

Me gusta mucho la música de mestizaje porque tiene mucho ritmo, al contrario que otros tipos de música. En ella confluyen el ritmo contagioso de la rumba con la modernidad del rap para formar una explosión musical y un cóctel de culturas que avanza imparable como un gran robot aniquilador provisto de unas maracas.

No me gusta la música así a rajatabla que se pueda incluir en una etiqueta u otra. Yo es que rechazo las etiquetas. Lo mío es sentimiento puro, del que sale del corazón. Me gustan mucho los artistas sinceros, los que creen de verdad que la música lo es todo, y esos otros que dicen que es un lenguaje universal. Cuántas veces no me habré quedado parado, maravillado al pensar en esa frase. Cuánta razón tienen todos los que la dicen o la repiten.

Ojo! que a cada uno le puede gustar una cosa, que, como decía tanto Einstein, todo es relativo, y además sobre gustos no hay nada escrito, y para gustos los colores, para cabrón yo y para puta mi madre.

los esquimales tienen una sola palabra para decir nieve

El demonio anda detrás de mí casi todo el tiempo. Lo sé porque si me doy la vuelta muy deprisa a veces no veo a nadie. Me siento casi siempre de espaldas a la pared, y un largo etcétera. Toda clase de métodos para impedir sucesos de índole demoniaca y las correspondientes preocupaciones e índoles que pudieran derivarse, que no son pocas, yo sé lo que me digo.

Observo, por ejemplo, lo limpio y sucio que está el suelo, y trato de delimitar fronteras y realizar aproximaciones. Para mí el suelo no está nunca suficientemente limpio. Si se puliera el suelo hasta quedarnos sin baldosas y luego sin cemento y luego sin lo que se suponga que haya debajo, entonces llegaríamos al suelo del planeta, que es inexplicablemente sucio y entonces no habríamos ganado nada. Esto es un a modo de ejemplo del tipo de problemas a los que incesantemente me enfrento.

Al respecto de lo limpio y no: Tengo un libro de astronomía y lo consulto a menudo en busca de sitios limpios. Me gustan algunos sitios, como Venus, con su atmósfera que me parece que es de lejía. Un sitio así no puede ser muy hóspito, pero fijo que es muy limpio. Me gustan casi todos los sitios incompatibles con la vida. Cuando el libro dice que la temperatura de la superficie es de 600 grados o que baja hasta los cien subcero por la noche, entonces me alegro y suspiro aliviado y me estoy más tranquilo y ya no me doy cabezazos con el suelo ni me arranco el pelo a puñaos.

La temperatura del sol, por poner un ejemplo, es de 5500 grados en la superfície, aunque uno esperaría que fuera mayor. Se ve que dentro sí que es mayor, pero que la superficie sólo alcanza eso. 5500. De todas formas, en un clima así estoy casi seguro de que las bacterias y otros gérmenes encuentran bastantes dificultades para llevar a cabo su labor destructiva. Que se jodan las bacterias.

Lo que hacen las bacterias y otros gérmenes es esto: Se parten por la mitad y crecen para entonces volver a partirse por la mitad. No conocen la reproducción sexual, sino que funcionan así, partiendose en dos una y otra vez y realizando copias de sí mismas con una progresión fácil de entender. Cualquiera puede darse cuenta de que uno no puede dejar a las bacterias a su aire porque en poco tiempo llegan a ser demasiadas, y las costumbres que hasta entonces eran autóctonas pasan a ser minoritarias, y catástrofes similares.

Al respecto de lo limpio y no y bacterias, tengo dos ejemplos. El primero está sacado de la televisión, , como casi todo lo que pienso. Me he limitado a cambiar un poco los nombres y a poner voces raras así como de nomo extreñío. El ejemplo es este:

>En la televisión hay un chico que sale en el programa bricomanía y que enseña cómo hacer un jardín. Tiene una sección para él, una sección de jardinería. El chaval se toma bastante tiempo para decir que para plantar un boj lo que hay que hacer un agujero en el suelo y meter la planta dentro. No sé cómo lo hace para tardar tanto tiempo.

Hasta aquí el primer ejemplo que quería traer a colación.

A mí no me gusta hacer agujeros en el suelo porque está sucio y porque no sé lo que podría encontrarme debajo. Sería terrible encontrar, por ejemplo, baldosas. Pero ver el suelo del planeta por televisión no me importa tanto. Este chico explicó una vez lo que era una compostadora. Con las ramas que había cortado hacía viruta y las metía en una especie de caja, y por cada puñado o dos de viruta añadía un puñado de bacterias. Las bacterias para hacer compost son como un polvo amarillo que viene en sacos. Si lo mirásemos con una lupa muy grande podríamos ver cómo las bacterias se están dividiendo en dos cuatro y ocho. Por suerte no tenemos ni tú ni yo una lupa tan grande aquí. Este es en realidad el final del primer ejemplo. El final de antes era mentira.

El segundo ejemplo está relacionado con la cantidad de bacterias que hay.

> Se ve que la cantidad de bacterias supera a la de células en una proporción de 10 a una. En cualquier cuerpo humano hay diez veces más bacterias que células humanas. Deberíamos dirigirnos unos a otros con expresiones tipo “eh, tú, conjunto bacteriano semoviente, alarga tu pseudópodo que me la vas a comer de canto”

Los ejemplos se supone que son para ilustrar algo que se diga antes o después. Desgraciadamente, no sé muy bien qué decir al hilo de estos dos ejemplos tan bonitos.

varando a pecho

A bordo del Nuestra Señora de Getxu no se valora la libertad en exceso. Basta mirar al horizonte para observar que tenemos más libertad de la que podríamos llegar a administrar en varias vidas. Podemos ir en cualquier clase de dirección, equivocar el rumbo de mil maneras distintas, elegir diferentes categorías de suicidios individuales y colectivos, de resistencias más o menos heroicas o tercas. Podemos elegir, además, cuál o cuáles son los topten de nuestras nostalgias. Ser más o menos evocadores, ser más o menos derrotistas, podemos ser el estereotipo del tío que aguanta a pie firme durante la tempestad pero se marea inexplicablemente en los días de calma. Nada de esto es relevante.

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Insectos

•octubre 15, 2006 • 2 comentarios



Down by numbers

Para mí es lo mejor que hay

Editorial

Hay más de quinientos puntos interesantes relativos a cualquier triángulo. Tres puntos cualesquiera definen automáticamente del orden de quinientos puntos, desde puntos fundamentales y necesarios, como el baricentro o el ortocentro, a una sucesión interminable de centroides y centritos que se relacionan entre sí dando lugar a extraños y sorprendentes teoremas. Circunferencias que pasan a la vez por nueve puntos, rectas que unen tres o cuatro centros fundamentales del triángulo. Bisecciones y áreas inscritas y circunscritas. Coincidencias inexploradas y coordenadas que nos hablan en un lenguaje en el cual es posible la tautología pero no la imbecilidad. Un lenguaje en el cual toda mentira lleva a una contradicción. Un lenguaje en el cual ni siquiera los dioses podrían seguirnos mintiendo.

Tres simples puntos dan para un análisis profundo y riguroso de miles de páginas. Si tuviera que vivir para siempre en una isla desierta me llevaría un palo para dibujar en la arena. No me llevaría novelas ni muñecas hinchables, ni nada que me recuerde la apariencia de otros seres humanos.

El premio Nóbel de homeopatía

Para acabar con las polémicas lo que hay que hacer es aplicar el método doble ciego a las ostias consagradas. De esa forma podríamos ir aislando cuál es la causa de la tan cacareada falta de espiritualidad de estos tiempos modernos. Si es verdad que se encuentra en la televisión y los videojuegos, o si por el contrario habría que hacer exámen de conciencia no vaya a ser que las causas de la falta de espiritualidad se encuentren directamente en una mala calidad de los productos espirituales propiamente dichos.

El método doble ciego se haría más o menos así: se divide a los feligreses en dos grupos. Al grupo A se le dan ostias consagradas, y al grupo B se le dan ostias sin consagrar. Todo tiene que estar aleatorizado de forma que ni los feligreses ni los sacerdotes que administran las ostias tengan nunca conocimiento de cuáles son las ostias consagradas.

A continuación, se constata el sentimiento de unión con Dios que haya experimentado cada cual, y se elimina el azar por métodos estadísticos, y se observa qué es lo que queda. Se pasa el test si los feligreses responden de forma positiva a las ostias consagradas de forma significativamente superior a la manera en que responden a las no consagradas.

Para ser admitido como cura sería necesario pasar el test doble ciego de forma consistente y repetible.

Si resulta que el problema es que las ostias consagradas son indistinguibles de las que no lo están, entonces significa que Jesús habita siempre en todo el pan o bien que no habita nunca ni ha habitado jamás. En cualquier caso, la información de tipo “Jesús” se ve disminuida y se podría proseguir con una simplificación de la liturgia.

Se podría, por ejemplo, comer pan bimbo al menos una vez al día en el caso de los muy religiosos. Se ahorraría así la molestia de la misa, dado que la consagración se habría mostrado del todo ineficaz.

Eso sería una opción. Otra opción sería trasladar la discusión teológica al fumadero del que nunca tendría que haber salido, y lo que es el chiringuito en sí de repartir ostias y vaticanos y demás, pues habría que ir liquidándolo, y emplear la pasta amasada a lo largo de los siglos para lanzarse a una loca loca investigación para modificar e identificar las sustancias del sacramento (las palabras rituales, la coreografía) hasta que vuelva a ser eficaz en el caso de que lo haya sido en alguna época histórica, o hasta que lo sea por vez primera y que la probabilibad de detectar al cristo esplendente por parte de los comulgandos sea incompatible con el azar o la locura.

Nolli turbare circulos meoswhatsthedeal

Era un martes o un miércoles. Eran las 3:45 de la madrugada. Yo iba a toda caña dando golpes con la mano abierta en el capó. Con toda la música ochentera a todo volumen. En un Clio 55 CV. Que era el coche de mi mujer. Adelanté en ciudad a un coche de la secreta. Me persiguieron. No me podían pillar. No me dieron el alto. Me dieron el “al”. Llevaba un jersey rosa fucsia con el arcoiris y un mono. Y un peinado atrevido. Lo compré en Chueca el jersey. Los zapatos los llevaba en punta. Llevaba, adicionalmente, un guardacasete con restos de marihuana en la guantera. Y una caja llena de botellas de vodka y ginebra en el maletero. Iba a toda castaña yendo inflao.

Things that wash up un the beach

Más desorientados aún que los delfines, enjambres de osos panda en peligro de extinción aparecen varados en la playa picoteados de moscas y gaviotas. Qué lleva a estos grandes mamíferos a hacerse a la mar, medio hostil para ellos, y qué

Sólo el tiempo nos dará la respuesta a estos fascinantes interrogantes.

Hay que ver más televisión.

Hay que ver más televisión, y no menos, como se obstina todo el mundo en decir. Para exponer mi punto de vista emplearé una imagen sacada de un documental de la 2, de esos que todo el mundo dice que ve en vez de ver Salsa Rosa.

El documental no era de osos panda, sino de cetáceos marinos. No me acuerdo de qué cetáceo en concreto, pero seguramente la descripción de su parada nupcial pueda acabar por identificarlos.

El método de apareamiento que practican estos cetáceos es una especie de violación colectiva. La hembra se aparea repetidamente con la misma media docena de machos durante toda una semana.

La estrategia de inseminación es por desbordamiento. Cada balleno intenta que su lefarazo constituya al mismo tiempo una ducha vaginal que elimine los restos de semen de los anteriores concursantes.

Al cabo de varios días, la hembra dice que chapa la barraca y se acaba todo un poco con mal rollo. El último de los machos que ha conseguido depositar su semilla es el que se lleva el gato darwinista al agua, digamos. No es el primero, es el último.

He querido traer a colación esta imagen para explicar mi punto de vista: Es sólo al final, con el coño mental escocido y ya con asco por la propia actividad televisiva, cuando podemos encontrar lo importante. La imagen que sí que vale más que mil palabras.

En su tumba hay latas de cerveza

Cada vez que muere alguien a bordo llevamos a cabo el ritual completo del funeral marinero. El ritual completo está únicamente un escalón por encima de tirar simplemente el muerto al agua. El ritual completo consiste en repartirse las cosas del muerto y envolverlo en una sábana junto con algo que haga de lastre. El lastre sirve para que el muerto se hunda y no tenga la mala suerte de volver a visitarnos.

No sé hasta qué punto son leyendas con moraleja de propósito higiénico, pero se explican con frecuencia casos de muertos que han vuelto al barco en busca de su cuchillo o de cosas por el estilo. No es mi intención darle credibilidad a ese tipo de asuntos. Pero es cierto que hay días de calma chicha en los que es difícil adivinar si hemos progresado o no alguna docena de metros. En esos días probablemente sería difícil perder de vista cualquier cosa que lanzásemos por la borda.

Que te digo que no y es que no

•mayo 7, 2006 • 5 comentarios

Si te digo que no es que no

La hora de la telenovela ha llegado

Editorial

Hay juegos en los que hay que acumular cartas y otros en los que hay que descartarse. Por eso no sé nunca si voy ganando o perdiendo. Pero es peor, porque no sé:

  • quiénes son los demás.
  • la última regla.
  • si me toca ya o no.
  • la palabra que tengo que decir, y si robar cartas es bueno o no.
  • en general, cómo se llaman las cartas, y para qué llamarlas si no se puede hablar de ellas.
  • si los demás estan pensando en mis cartas en vez de ir a lo suyo.
  • Topología tarada

    Hay osos en todas partes? NO.
    No hay osos en ningún lado? NO.
    Entonces hay dos sitios:

    * “el sitio donde hay algunos osos”

    * “el sitio donde no hay ningún oso”

    A estos dos sitios los llamaremos dentro y fuera según nos parezca. Si nos cambiamos de un sitio al otro, diremos que hemos salido o entrado. En ningún caso se puede llevar un oso de contrabando, o la falta de un oso de contrabando.

    Las buenas costumbres

    Yo dejo siempre el gas abierto de noche porque me gusta escuchar como silba el gas mientras me duermo.

    La celulitis es bella

    Igual que para salir del caos a veces me pasa que estoy tan perdido que acabo buscando las gafas cuando las llevo puestas o poniendome calcetines encima de los calcetines sin darme mucha cuenta. La solución al menos en lo que respecta a perder cosas pasa, como casi siempre, por la trivialidad más sonrojante: basta con comprarse uno de cada y dejarlo por todas partes.

    Por ejemplo, con lo que he dicho antes de las gafas, basta comprar mil pares y alfombrar con ellas el descansillo, el foyer, el cuarto de invitados, la sala de juntas, el cuarto de la plancha y el de la batidora.

    Se pueden poner en las paredes con unos clavos como los de nuestro señor jesucristo, así parecerán como a modo de colección de lepidópteros iguales. Una colección de mariposas que sólo tuviera un tipo de mariposa, porque al coleccionista en cuestión la mariposa esa le cae particularmente mal y a la vez le parece particularmente bonita. Esto no es una paradoja, porque pasa con demasiada frecuencia. No digas que es una paradoja solamente porque no te fijas lo bastante.

    Eso de antes que decía de odiar y echar de menos a partes compuestas es lo que lleva a la gente a coleccionar mariposas, me parece. Con esto ya tenemos un resultado parcial, aunque no es de esto de lo que venía queriendo hablar. Se me ha desviado el chorro.

    Lo que he dicho de las gafas deberá valer para otros elementos susceptibles de pérdida. Estos elementos cambian bastante según las personas. A mí se me pierde bastante el boli y acabo comprando otro. Como resulta que los bolígrafos no se desintegran en realidad, su masa está presente en algún lugar del orbital de probabilidad en que me muevo. He comprobado que los bolis perdidos aparecen por oleadas y en rebaños, en momentos que no me hacen falta, para desaparecer en grupos más pequeños, en direcciones distintas, y como temerosos de mis manos pelúas, en un comportamiento elusivo similar al de los bancos de peces.

    Oliver Sacks y la destrucción de la personalidad.

    Creemos estar formados por una sola cosa, un bloque, pero es mentira. Miramos a nuestras personas queridas y las vemos desaparecer lentamente. Una persona que ya no nos reconoce sigue siendo la misma persona? una persona que ha perdido de golpe la facultad de andar y ni siquiera recuerda haber andado nunca, o una persona a la que de golpe la propia pierna se le antoja una especie de animal extraño y enloquece de miedo cada vez que repara en su presencia, una persona así, sigue siendo la misma persona? La conciencia es una ilusión. Las lesiones cerebrales dejan al descubierto una verdad que nunca ha hecho demasiado por esconderse. Al igual que resulta inexplicable para tantos el triunfo de la imagen romántica del amor frente a la torpe realidad, a mí me resulta igualmente extraña la idea de un ser humano indivisible. Aplicando la mínima presión, trozos grandes y pequeños van desprendiendose a velocidades desiguales. El conjunto sigue funcionando sin conciencia de la propia mutilación, y la persona se convierte sin apreciarlo en la propia caricatura. Más y más trozos pueden extraerse sin que el individuo realmente repare en ello. El suelo se cubrirá de viruta y de serrín de lo que fuimos antes, los amigos nos mirarán alternativamente a uno y otro ojo con incredulidad, callará nuestra madre como antaño, todo porque estamos hechos de arenisca y desaparecemos en vida. Como siempre la patología evidencia la fisiología. Sin patología, se hace imposible la fisiología tal y como la veníamos conociendo. Al atado de memoria y condicionamientos, al constructo amalgamado de pensamientos fragmentarios, a eso llamamos persona. Y dónde está el yo? cómo puede algo cambiar tanto y seguir llamándose por el mismo nombre? la respuesta más sencilla nos lleva a decir que el yo nunca ha estado ahí, que es un embuste más. Y que todas las creencias acerca de la personalidad son filigranas del lenguaje. Wishful thinking, que le llaman.

    Todos los días pescao

    En este recalmón en el que nos venimos viendo, da bastante igual la dirección en la que sople el viento, porque nunca dura el tiempo suficiente. Siempre se calma todo antes de haber encaminado el rumbo. Junto al timón del Nuestra Señora de Getxu hay, como suele haber en todos los barcos, una rosa de los vientos. Hace tiempo que no la mira nadie.

    Satán en chándal

    •mayo 1, 2006 • Dejar un comentario

    Angelitos y aguaplast

    fantasmagorías diversas

    Editorial

    Es la misma gente todo el tiempo la que nos tiene retenidos. Me he fijado. Hay uno que cojea un poco y otro que habla demasiado alto y tiene un deje con la r. Me fijo mucho y trato de ponerles apodo a todos para ayudar a la memoria. Hasta ahora no tenía a nadie para hablar y lógicamente no tenía oportunidad de compartir estos nombres. Pronto serás tú el que no tenga nadie para hablar y el que inventará nuevos nombres para nuestros carceleros. Será necesario que así lo hagas porque yo no voy a tener tiempo de enseñarte todo lo que me he inventado, y está bien que así sea. No quiero que empieces basandote en la locura de un hombre encerrado. Si tienes la suerte de salir antes, si tienes la suerte de salir pareciendote en algo a lo que eras cuando entraste en este lugar, entonces sería mejor que fuera como si nunca me hubieras conocido, sería mejor que si escoges una locura sea la propia locura la que te dibuje a ti y no yo a ella contigo.

    Algo que rompa la recursión

    Los pasillos se conectan entre sí a muchos más niveles de los que sería económico mencionar. La verdadera racionalización de este lugar tendría que ser otra cosa distinta de un mapa. Quizás un algoritmo fuera la solución. Quizás la idea correcta sería algo así como doblar a la izquierda o a la derecha según la paridad de las sucesivas letras del lugar a donde nos dirijamos. O quizás la idea fuera doblar a la izquierda o a la derecha y escoger puerta y ascensor en función de la cifra secreta mostrada en una tabla escogida por convenio pero deducible estudiando las propiedades del edificio durante el tiempo suficiente. Ni que decir tiene que soy dolorosamente consciente de que un algoritmo es también deudor de la idea de mapa. Como aquello de que si sólo tienes un martillo todo te parecen clavos. Si estás desorientado, todas las salvaciones se nos antojan como alguna clase de mapa.

    Quizás la misma idea de algoritmo sea en sí misma ingenua y obsoleta, y tan inadecuada como la idea de mapa. Quizás lo que convenga sean nuevos métodos geodésicos y adivinatorios. Estar atento a alteraciones imperceptibles de la rugosidad de las paredes, o a la acumulación de electricidad estática en la moqueta. Instrumentos nuevos, tales como la balanza de torsión y el gravitómetro deben ser transportados con delicadeza en nuestro periplo, porque ahora se trata más de una proeza perceptiva que de una del razonamiento.

    When they say repent

    Por culpa de las mismas dicotomías nos pasamos la vida partiendo las cosas en dos, en cuatro, en ocho, tanto que hasta creemos que es lógico y natural andar por ahí cortando las cosas y no nos preguntamos por la oportunidad o no del corte, sino por su limpieza, por su trazo oblicuo o recto, por sus mil formas de odio que se concretan en flanco espalda lomo y paletilla. Pero nunca habrá un corte que nos deje ver la vaca entera. Siempre es el filo el que marca el camino cuando el daño ya está hecho. Y entonces decimos ingenuamente: Ves? no es una vaca, se trata de dos mitades de vaca que estaban pegadas de forma antinatural. Yo sólo he venido a restablecer el orden de las cosas. Tengo derecho.

    El sentimiento religioso es una suerte de razonamiento atrofiado

    Me siento bastante sólo y tengo frío en el hangar. No he venido con suficiente ropa de abrigo y no contaba con esta espera. Mientras ponen a punto la avioneta, para entrar en calor, me he puesto a jugar a frontón con uno de los mecánicos de por aquí. No nos entendemos, ni siquiera por signos, pero por lo visto sabe lo que es el frontón o él piensa que está jugando a algún otro juego que se le parece. A veces el juego se detiene y nos miramos. Seguramente, si compartieramos alguna clase de código, podríamos averiguar cuál es nuestra discrepancia,cuáles son las reglas, y entonces discutiríamos de forma interminable. Como ese no es el caso, simplemente volvemos a darle a la pelota. Usamos de pared el portón de atrás, una hoja de acero llena de remaches grandes como puños que hacen rebotes extraños.

    Mi colección de melocotones

    Estuve conversando el otro día con el perro de Pavlov. Se puso muy pesado y no paraba de insistirme al respecto de que yo era un tipo raro porque no notaba nada cuando sonaba la campanilla. Me argumentaba que era como un sentimiento. Que era prácticamente oir esa campanilla y sentir el hambre, que el que oyese esa campanilla y no le viniese inmediatamente a la memoria un buen plato de alubias con arroz es que no tenía corazón ni lo había tenido. Que era un amargado que no sabía disfrutar de la vida, y que estaba cuadriculado y soportaba ideas dogmáticas que no me dejaban fluir libremente surfeando la cresta de los impulsos naturales. Eso decía el perro.

    Hikmetekin

    A los que han chungao las cañerías.

    Por qué habeis jodido las cañerías?

    Tirasteis por el desagüe líquidos demasiado calientes o demasiado fríos, o demasiado ácidos, a sabiendas de lo que sufrían las juntas.

    Por qué habeis jodido las cañerías?

    En invierno, durante las heladas, no os preocupasteis de dejar corriendo un hilillo de agua, ni mucho menos bajasteis al patio con un secador de pelo para aplicar calor. Al parecer no era asunto vuestro, no os iba nada en el destino de las cañerías. Esperabais, quizás, que reventaran con el hielo.

    Por qué habeis jodido las cañerías?

    No habeis tenido ninguna clase de respeto y habeis embozado repetidamente las cañerías con compresas y bolsas de papel y alambres y hasta en una ocasión una percha y dos botas de agua. Qué os habeis creido?

    Por qué habeis jodido las cañerías?

    Con descaro tupís los desagües pero no siempre pasará lo mismo. Esta situación no es sostenible, muy a las claras se puede ver eso.

    Llegará el día en que quizá las cosas cambien y no seais vosotros los que os deshaceis de las cosas y usais de forma desordenada los sistemas de abastecimiento y desagüe.

    Quizás os deis cuenta de que ese día ha llegado porque os miraremos con calma y os cogeremos por la pechera y muy despacio os alzaremos del suelo repitiendo: por qué habeis jodido las cañerías?

    Colección de belenes bizarros

    San José devorando al niño Jesús, que llevaba pasamontañas. La virgen en proceso de dejar de serlo. Gracias a la mula, que resultó mulo. Los pastorcillos participan en una orgía caníbal. La castañera es coprófaga y la lavandera soldada. Y uno de los patos que nada en el estanque de papel de plata: es gay.

    Horizonte de sucesos

    Una vez llegados a este punto, en mitad del mar, el resto de cosas es relativo. Suceden cosas justo en el borde, o quizás mucho más allá del borde. Seguramente ascienden imperios y caen otros iguales. O son descubiertas nuevas maneras de angustiarse o de estar profundamente equivocado. A bordo del Nuestra Señora de Getxu se está a la misma distancia de todas las partes que en algún momento tuvieron alguna clase de importancia.

    Equidistantes de cualquier lugar, convertidas por igual todas las opciones en inaccesibles, es difícil resistirse a la poderosa idea de que estamos en el centro del universo, cuando en realidad todo apunta a que hemos sido arrojados de él.

    Breatharians

    No somos tan libres ni de pensar lo que queramos. Si alguien dice blanco pensamos casi inmediatamente negro. Si alguien dice marco pensamos incomparable. Y así durante todo el día estamos a merced de lo que puedan decir otros idiotas distintos de nosotros mismos, respondiendo con holofrases no pensadas, que dispararán a su vez ingeniosas réplicas automáticas que dispararán procesos mentales que en sí mismos nada tienen que pueda escapar de la circularidad de ensaimada que todo lo abarca.

    A medida que pasa el tiempo la cosa es peor. Si tienes la suerte o la desgracia de vivir veinte años más descubrirás hasta qué punto este reflejo condicionado es esclavizante. Poco tiempo de las horas del día quedará sin taponar por esta masa ingente de pensamientos automáticos, de ruido de fondo que impide, que paraliza, que detiene toda acción fuera de lo que sea corretear en la ruedita hamsteril.

    Me matastes varco

    •marzo 21, 2006 • 11 comentarios

    Me matastes varco

    standing wave

    Editorial

    Una de mis mayores preocupaciones es el lenguaje de gestos empleado por los buzos de profundidad. Las señales del lenguaje internacional de buzos de alta responsabilidad son capaces de decir:

    * OK, todo va bien
    * ascender
    * descender
    * me falta el aire
    * no puedo abrir la reserva
    * algo va mal
    * emergencia en superficie
    * he abierto mi reserva

    Esto es, a todas luces, insuficiente. Ni una palabra acerca del amor. Nada acerca de la balanza de pagos ni del euríbor. Cómo avisar, por ejemplo, al buceador que nos acompaña en la reparación de un magnífico oleoducto transpireatlántico de que sus acciones de Berjusa están a punto de descender plúmbeas porque ya no se llevan las muñecas triponudas? Cómo ser advertidos, a su tiempo, de que el bañador nos hace culo o no y de que el fotógrafo de National Netherlanden está a punto de retratarnos muy mal al lado de una picuda?

    Debería pues proponerse un sistema de mínimos. Un nuevo y ampliado código que incluyera al menos dos de estas seis frases:

    * Me excitan las mujeres con piernas ortopédicas.
    * Sin ofender, pero este neopreno te hace culo.
    * Dejame un poco de intimidad, que me hago pis.
    * Tienes cambio de veinte?
    * Si calientas el agua en el microondas, el Niño Jesús se pone triste.
    * Cuidado, tras de tuya se acerca un pez polla.

    De esta forma podría pasar igual que en el lenguaje digamos de superfície o superficial. Las frases pasarían a ser utílisimas, por lo tanto serían frases marginalmente útiles, con ese poder concentrado que sólo se puede alcanzar refiriendose a una sola cosa y no a una generalidad dellas, o bien con el uso de algunos detergentes o bien dando varias pasadas de la misma frase con la misma persona por las dos caras de la persona.

    Con esto se evitarían muchas muertes, en caso de que lo nuestro sea eso de ponerse a evitar muertes los fines de semana, que también hay quien está a favor y no en contra de la muerte, y también es perfectamente respetable. Son dos bandos, nadie ha determinado con exactitud cuál de los dos es mejor, o más amarillo, o con más gusto a pera. Todo son categorías. Nada es definitivo, todo es un poco lo mismo.

    Y con esto ya tendríamos listo nuestro propio curare listo para usar

    Los dejavus nos han pasado otras veces. No nos engañemos, fuera caretas. La vida no es tan variada como quisieramos, y hemos pasado seguramente más de una vez por el mismo sitio con la misma ropa y los mismos problemas. Seguramente es normal entonces que nos encontremos con el mismo rinoceronte deshuesado que nos alecciona sobre la manera de rebozar un calamar de forma que la cubierta antinuclear quede crujiente mas ¡nunca! grasienta. Seguramente será normal entonces volver a doblar la misma esquina y hallar las mismas motocicletas propulsadas, hallar las mismas alternativas lógicas de escape entorpecido por ramas y espinos en los que interminablemente se enganchan la ropa y los padrastros. Seguramente no será extraño pensar que en mitad del dejavú nos demos cuenta de que ya hemos pasado antes por aquello de estar disparando y matando y tener un dejavú de otro dejavú de aún otro dejavú más y otro.

    Pero eso no se lo van a tragar en el juicio. Ni lo de que las flechas temporales sólo son discernibles mediante la entropía, que es el caos, señor de las tinieblas, a quien adeudo toda mi sangre etc. A los jueces no les gusta esa clase de lenguaje enfático y atemporal. Los jueces tienen un punto de vista bastante newtoniano al respecto y no son imparciales respecto de las flechas que indican la dirección del tiempo. Esos trozos mejor te los callas. Como todo lo que te susurren al oido los dioses egipcios muertos. Nadie va a creerse ya nada que haya dicho un dios egipcio muerto, sobre todo si anuncias a gritos que hablan por la tuya boca y que humilladas sean las causas humanas ante la voz del ancestro miserable. Y sobre todo nadie va a creerte si descuidas de una forma tan miserable la gramática. La gramática está ahí por algo.

    Yo, hija mía, te recomiendo entonces recato y jerseys de cuello alto, que tiempo habrá de prodigarse en holguras y desacatos cuando el tiempo sea llegado, que me lo acaba de decir Anubis. Por cierto que a los chacales el aliento les huele todavía peor que a los perros. Los ingenieros de producto deberían hacer algo con el Brekkis Excel para que no huela a luciérnagas muertas.

    La nausea permanente

    Me vomito y me despierto, y al apagar el despertador vuelvo a vomitar impetuosamente, y vomito en el coche, aburrido, por la ventanilla, y después en el trabajo, atareado, en la papelera, y durante los cinco minutos reglamentarios del café me preguntan cualquier cosa y ahí ya es que no puedo hacer nada para evitar volver otra vez a vomitar, y después de eso ya paso toda la tarde vomitando hasta justo antes de coger la puerta para irme a casa a vomitar a gusto.

    Pero no es tan a gusto porque en el telediario salen unas determinadas personas que de siempre me han provocado el vómito. Y después la emoción mixta de contemplar con el ojo de la imaginación lo que vendría a ser, por ejemplo, una alondra, me embarga tanto, pero tanto, que el vómito sale casi solo. Nada es, todo fluye.

    En el varco para tirame

    Hay un sueño periódico que me visita de tanto en vez. Consiste en que por fin divisamos otro barco. Pero el tal barco resulta ser un barco de piratas o algo así, que abordan el Nuestra Señora de Getxu y dominan con facilidad a su famélica tripulación de náufragos sin alma.

    En el sueño todo es sangre y sufrimiento pero con un disonante tono de alegría que no suelen tenee los sufrimientos y penares de nuestra vigilia. Quizás porque cada noche sé que al final del sueño me harán caminar la plancha y podré por fin, de algún modo, tener una excusa realmente buena para abandonar el barco.

    Se ha perdido pepito

    •marzo 18, 2006 • 3 comentarios

    la revolución no será televisada

    Editorial

    Todo parece más grande en el vídeo que graba 40 canales a la vez durante un mes. Una vez terminado el mes, puede uno escarchofarse en el sofá y quejarse durante todo julio de lo mala que era la programación de junio, mientras se hace zapping de forma cada vez más rápida.

    Kinder kirche küche

    Otra de las cosas es que cada vez que el ojo cambia de posición durante la observación de, por ejemplo, un glúteo, el cerebro anula la imagen borrosa que se percibiría durante el movimiento. Eso viene a sumar más de una hora al día. Una hora de glúteos borrosos que nuestro propio cerebro nos escamotea creando una falsa sensación de continuidad.

    Eso es una tragedia porque, aparte de glúteos borrosos se pierden oportunidades de negocio. Sincronizadas con las sacadas de ojos se podría implantar la percepción de espacios delimitados de publicidad, mikimauses anunciando wotijos, zarandajas a mil por hora, decenas de kilowatios de compresas y detergentes y miniprecios que podrían estar entrando por la retina del observador.

    Pues yo con el agua de fregar me sale un caldo riquisimo

    Inventaron una máquina que hacía lo mismo pero de forma más eficiente:

    Cambiaba cada vez más rápido los canales de la tele. Uno podía sentarse provisto de cortezas de cerdo para todo el mes y dejar que el televisor hiciera todo el pesado trabajo de cambiar. Conseguir la utopía de estar perfectamente inmovil y pasivo, con el culo mental abierto al universo audiovisual televisivo.

    Al final los canales cambian tan deprisa que todo es incomprensible y la pantalla no es más que un rectángulo de blanco centelleante que parece que quiera decirnos algo. Y lo que parece que quiera decirnos se parece de momento a ese rugir de diez mil gargantas sin control cerebral que se puede escuchar sobre todo en campos de fútbol y en otros experimentos sociales con seres humanos reales y vivos como los de verdad.

    Quedando entonces perfectamente gratinado

    Otra de las cosas que había pensado es que habría que ver la tele al revés. En vez de pensar en lo que saquen por la tele, pensar *detenidamente* antes de encenderla en qué es lo que queremos ver y hacer como si la tele sacase las cosas en las que pensamos.

    Un poné. Si estamos pensando en Batman, pues si en ese momento sale un albanyil, que sea el malo de Bámban, míster ládrilling, una especie de dino-gorila pasmoso que ataca a la humanidad construyendo toda clase de promocionej in-nobiliarias y de constructos coralíneos de autoformaciones habitacionales urbanizadiles que a nadie favorecen.

    Que lo que ves en la tele es un partido de fúmbo? Pues entonse es Bámban el que mira el partido y el que vibra síncrono con nuestra cromaticidad futbolera. O piensas en los posibles garabatos futboleros que podría hacer Batman gracias a su cinturón de herramientas.

    Bámban, por ser héroe y por ello aún más desconocido que secreto, debajo de su máscara nos oculta también su filia por un equipo u otro. Pretensión imbécil de neutralidad. O bien el tema de que al sufrir en el partido lo que pasaba es que el mundo entero se había incendiado con llamas invisibles y él buscaba muy atento a ver si había atentados malos o a ver si se centraba un poco.

    O como si la perenne capacidad para el enmasque de nuestro heroino le proporcionase péñora para el sarpullido repentino en derredor del mal. Con qué arbitrariedad y desparpajo parece forzarnos a aceptar ese biombo imaginario que separa al mal del bien. Una síntesis de asociaciones y simplificaciones en torno a lo social, un deseo sexual sublimado y ya tenemos a nuestro héroe

    O bien si pensar en Tyson todo ser Tyson. Cereales Tyson, aspiradores Tyson. Todos los flipantes objetos de consumo que el libre mercado nos brinda. Todo Tyson. Y todas las traiciones Tyson, las esperanzas Tyson, los desengaños Tyson, los odios, las fuerzas, los arañazos. Tyson, Tyson. Tyson. Todo Tyson.

    Sangre por todas partes

    El Nuestra Señora de Getxu avanza renqueante por lo que parece ser una interminable extensión de monotonía. Con aire de dipsómano recorro las cubiertas comprobando las diferentes variedades de la desesperación.

    Cuando no hay otra referencia temporal se recurre a las cicatrices. Un arañazo mediano tarda dos semanas en curar. Uno profundo puede tardar un mes y medio. Es una manera de hacer propias las fechas, de marcar los nudos de la cuerda invisible que a todos nos ahorca.

    Nuevo orden mundial

    Torturar a personas obligandolas a mantener posturas incómodas hasta ver deformados sus tendones, transformandoles en seres grotescos que caminan con dificultad vomitando sonidos ininteligibles. Nosotros seremos esos seres algún día y con algo de suerte no recordaremos absolutamente nada.

    Deformar a nuestros hijos obligandoles a llevar corsé y a dormir en jaulas, a llevar escayolados brazos y piernas durante años hasta convertirse en improbables insectos translúcidos, ávidos de luz y de vitamina D, obligándonos a verlos crecer calibrando el alcande de las increibles malformaciones que afectan a sus extremidades.

    Asistir al circo, al cine y al teatro y dejar pasar toda la representación con los ojos cerrados y arrasados en lágrimas porque sólo nosotros conocemos el verdadero alcance de lo que allí se representa. Debemos asistir para hacer de espejo, para contener el horror, hacer de primer rompeolas, impedir que lo representado inunde lo real. Si la primera oleada de fantasía creada por la película de Bambi consiguiera llegar hasta la churrería de la esquina, entonces estaría todo perdido.

    Mosh en el congreso

    •marzo 12, 2006 • 1 comentario

    karaoke eterno

    Editorial

    A la hora de los prolets lo único que dan por la tele son anuncios de créditos instantáneos y de la Cuenta Naranja. Unos me ofrecen dinero prometiendo que nunca más se van a acordar de mí y otros me piden dinero para meter en su Cuenta Naranja, aunque sea un céntimo, que ya veré como no pasa nada, que no duele.

    Me resulta confuso ver estos anuncios en rápida sucesión. Es como cuando en la puerta del lavabo de un bar de la nacional 2 se lee el siguiente anuncio:

    “Camionero activo con gran polla busca camionero pasivo con buen culo”

    Y al lado, el teléfono.

    Y más abajo, y con otra letra:

    “Camionero pasivo con buen culo busca camionero activo con gran polla”

    Y, al lado, otro teléfono.

    Seguramente las pintadas no pudieron ser simultáneas sino secuenciales.

    Y mi duda es doble y simétrica:

    * Si el camionero de la gran polla fue el primero, cómo es que el camionero del buen culo no le llamó si es precisamente lo que andaba buscando?

    * Y si el primero fue el del buen culo, por qué el de la gran polla no le llamó y tuvo que hacer, él también, una pintada en la puerta?

    En otras palabras:

    No deberían los de Cofidis meter su dinero en la Cuenta Naranja y dejarme tranquilo?

    O es que hay algo que se me escapa?

    El mundo no necesitaba otro gaitero

    Consiste en esto:

    Hay que hablar de:

    * Con quién quedaste

    * Y lo que tardó cada cual en aparecer, y las posibles preocupaciones derivadas de ello.

    * Y de dónde venía el último o la última, y por qué se había retrasado.

    * Y si ello constituye una característica intrínseca, como un defecto incurable o una mancha en la piel.

    * O si por el contrario las circunstancias que envolvieron al retraso son el resultado fortuito de mil sucesos encadenados de forma más fortuita aún, y somos quizás los últimos sobre la tierra que podrán ser testigos de semejante casualidad.

    * Y a dónde fuisteis y dónde no pudisteis o no supisteis entrar, y dónde no os dejaron, y dónde os fuisteis sin pagar y dónde os echaron o amenazaron con hacerlo.

    * Y lo que bebisteis, lo mucho que llegasteis a beber y la motivación lógica que arrastraba hacia la bebida, o la falta de motivación, que arrastraba con una fuerza aún mayor por efecto de la fuerza aspiradora del vacío.

    * Y las consecuencias que este exceso tuvo para una o más personas del grupo, y otros efectos secundarios por la toma de una u otra droga o una combinación de varias.

    * Y si hubo prendas de ropa o puertas de coche manchadas de vómito o de cualquier otra secreción o residuo corporal.

    * Y si hubo desconocidos que se indignaron o escandalizaron o bien colaboraron en aliviar los síntomas, y ahora son como hermanos o bien al contrario, que tuvieron que ser ahuyentados mediante amenazas poco claras pero insistentes.

    * Si alguien creyó de verdad que estaba a punto de morir y por qué. Y cuales eran sus pensamientos íntimos al respecto, y contrastados con cuáles fueron sus palabras cuando, en medio de todo, te inclinaste para acercar tu oreja derecha a sus labios.

    * Si alguien hizo el amor de forma más o menos consensuada con otro alguien o con varios alguienes, y si ello venía sucediendo en tal vez un lavabo o tal vez la puerta de atrás de un coche en marcha, o en algún sitio verdaderamente imposible como una lavandería o como la sala de espera de las urgencias de un hospital o como esn su defecto el parque o la acera cacosa.

    * Si hubo pérdida o intercambio de prendas de ropa, y si alguna de ellas presentaba manchas de vómito o de cualquier otra secreción o residuo corporal o bien agujeros realizados con un cigarrillo de forma accidental o quizás no tanto.

    * Si hubo pérdida de conocimiento, si hubo pérdida de conciencia, si hubo pérdida de memoria o de la razón, si se perdió alguna o varias potencias del alma y fue imposible recuperarlas o crear un sustituto a partir del entorno y teniendo en cuenta las circunstancias.

    * Si lo que hubo fue en realidad más parecido a una pérdida completa del propio ser, una bancarrota de la personalidad durante la cual hubo gritos pero nadie se dio por aludido.

    * Si el despertar fue lento y tardío, si fue en territorio enemigo, si fue en mitad de la suciedad ajena de una casa extraña, con otro olor corporal y varios problemas de diverso tipo, el menor de los cuales acabó siendo la suciedad, la lejanía, el reloj, lo extraño.

    * Si permanece la dificultad acerca de la confrontación de los hechos de cara a una posible estructuración narrativa de cara a una posible fijación en la memoria de cara a una posible reducción de los daños y de cara a una justificación eterna de sí mismo y de los actos a los que nos obliga el mantenimiento de la autoimagen y de una llamada cohesión.

    * Si podemos asignar parte o todo el comportamiento a un yo no cohesivo y disociado de nosotros mismos al que llamaremos Héctor Fuentes, y con el que nos comunicaremos mediante mensajes de móvil a un móvil separado que guardaremos en la mesilla de noche y que activaremos sólo cuando queramos involucionarnos en esa dirección, decir lo hizo Héctor, yo no quiero saber nada.

    La famosa crema facial de los marineros noruegos

    La ventaja de dormir en el castillo de popa es que se duerme por encima del nivel del agua. La marinería del Nuestra Señora de Getxu duerme en las cubiertas inferiores, y en ellas es normal oir ruidos extrañas del otro lado del casco. Bloques de hielo que arañan toda la longitud del flanco, crujir de maderas hinchadas de agua. Y lo que es peor: extraños animales. Hay seres que se alimentan de los moluscos que llevamos pegados a la panza como si fueramos una gran ballena vieja y solitaria. Hay otros seres que se comen a esos seres, y aún otros que se comen a todos los demás y otros que esperan los restos del festín. Sin ser muy conscientes de ello, la mayoría de nosotros está durmiendo con la cbeza a pocos centímetros de un repugnante proceso digestivo del cual pronto formaremos parte.